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lunes, 14 de junio de 2010

LA UTOPÍA DEL “HUBIERA”…

Todo comenzó cuando un grupo de mongoles atravesó el estrecho de Bering en busca de un nuevo lugar para establecerse… Eran persistentes, tal vez los motivaba la esperanza de lo que prometían los hechiceros de la tribu: encontrar un mundo nuevo en dirección al sol naciente; pero el primer sitio al que llegaron, justo en la frontera entre los Estados Unidos y la URSS, no era nada agradable: Islas rocosas, frías, estériles, de difícil acceso y con muy pocos alimentos.

Así es que estos “elegidos” del destino, siguieron su camino por Alaska, y se convirtieron en los ancestros más remotos de la raza que Cristóbal Colón llamó de forma equivocada: “indios”.

Probablemente, otras hordas de Siberia, siguieron más adelante la misma ruta, y así, poco a poco, nuestro continente se fue poblando de millones de personas, cada tribu con características peculiares, con su propia cultura, dioses, ritos y miles de lenguas entre si; eran muy avanzados, araban la tierra, construían instrumentos musicales, cultivaban frutos, eran excelentes cazadores y fabricaban tejidos y cestos.

Las civilizaciones llegaron a su apogeo: los mayas en México, que tenían todo un sistema matemático y un calendario muy exacto, los incas en Perú, los toltecas, los arawaks y muchos otros grupos divididos en complejas castas, los cuales tenían un defecto que tal vez fue la causa de su destrucción: nunca supieron ser unidos, ni ayudarse entre sí o hacer alianzas; el “hombre blanco” no tuvo que “dividir y vencer” sino simplemente enfrentar tribu por tribu.

Es curioso ver que el descubrimiento de América fue hecho por una simple equivocación, por casualidad, y también por los errores matemáticos de Colón al intentar calcular una ruta mas corta para llegar a las “Indias”; pareciera que todo se confabuló para que este hecho sucediera: los reyes de España concedieron el permiso a Colón, el viaje fue sencillo y no muy costoso; al llegar a tierra firme, los europeos se asombraron de la rareza de las plantas y la gente que habitaban este lugar.

Así comenzó la historia de la ocupación europea de los pueblos indígenas de las Américas, una historia de conquista, esclavitud y muerte.

Un rasgo interesante de la cultura de aquellos aborígenes, es el trato que le daban a las mujeres: la sociedad no era machista, sino igualitaria (En algunos casos incluso matriarcal), adoraban a muchos dioses (eran politeístas), de los cuales una gran parte eran femeninos.

Los vestigios de sus estereotipos de belleza, podemos observarlos en algunas pinturas o figuras de barro, donde se muestra que las mujeres hermosas para ellos, eran las que tenían muy amplias caderas y de complexión robusta (y no la moda de flacas anoréxicas que predominan actualmente como un estándar de modelo); no existían las leyes matrimoniales, las mujeres elegían a sus parejas sin prejuicios, ni conveniencias, dejaban a los hombres a su placer, sin ofensa, celos, ni enfado; eran respetadas, cuidaban los cultivos y se dividía el poder entre los sexos, brillaba por su ausencia en esta sociedad, la idea europea del predominio masculino y la sumisión femenina; veían la desnudez como algo natural, no le daban importancia a las cosas de valor, eran ingenuas y compartían sus cosas con los demás. Al ver esto, los españoles, quedaron atónitos, y comentaban en algunos de sus textos:
“Las mujeres embarazadas trabajan hasta el último minuto y dan a luz casi sin dolor; al día siguiente, se levantan, se bañan en el río y quedan tan limpias y sanas como antes de parir… Si se cansan de sus parejas masculinas, abortan con hierbas que causan la muerte del feto…” *

A los hijos se les enseñaba el patrimonio cultural de su pueblo y la solidaridad para con su tribu, a ser independientes y no someterse a los abusos de la autoridad. Todo esto contrastaba vivamente con los valores europeos que importaron los primeros colonos, una sociedad de ricos y pobres, controlada por los sacerdotes, gobernantes y cabezas masculinas de familia.

Antes de la llegada de los conquistadores, no había leyes, comisarios ni policías, jueces ni jurados, juzgados ni prisiones; sin embargo, estaban firmemente establecidos los límites del comportamiento aceptable.

Se deshonraba y trataba con desprecio al que robaba alimentos o se comportaba de forma cobarde en la guerra, hasta que hubiera pagado sus malas acciones y demostrado su purificación moral a satisfacción de los demás. La cultura era muy compleja, las relaciones humanas mas equitativas que en Europa y la relación entre hombres, mujeres, niños y naturaleza, quizás estaban mejor concebidas y organizadas que en ningún otro lugar del planeta.

Eran personas sin lenguaje escrito (salvo sus códices y pictogramas), pero que tenían sus propias leyes, su poesía, su historia retenida en la memoria y transmitida de generación en generación, con un vocabulario oral más complejo que el de Europa, y acompañado con cantos, bailes y ceremonias dramáticas. Alguna vez, John Collier, un estudioso americano que convivió con los indios, comentó:

“Si pudiéramos adoptar su cultura, habría una tierra eternamente inagotable y una paz que duraría por los siglos de los siglos…” **

Y es entonces, cuando al leer esto, surgen muchas preguntas en mi mente: ¿Qué habría pasado si los europeos no hubieran descubierto América? ¿Alguna vez han imaginado esta utopía idealista? ¿Cómo hubiéramos evolucionado?, ¿Seríamos mejores que ellos? ¿Tendríamos otro sistema económico diferente al capitalismo y a otros anteriores? ¿Cómo sería la sociedad y nuestras relaciones? ¿Cuál sería nuestra ideología? ¿Qué sería de la cultura, nuestra forma de vestir, de hablar, las costumbres y religiones? Imagino todo lo que no fue… y sigo preguntándome ¿Cómo hubiera sido?… No lo se… pues el hubiera no existe y el pasado, ya pasó…

Roxana Nayelli Gutiérrez Zepeda.
Comentarios: nayelligz@gmail.com

* D’ARCY Mc Nicke. Las tribus Indias de los Estados Unidos. Supervivencia étnica y cultural. EUDEBA editorial, Buenos Aires, 1965, P. 19.
** ZINN, Howard. La otra historia de los Estados Unidos. “Colón, los indígenas y el progreso humano”. Editorial Siglo XXI, 1999, P. 25.

sábado, 12 de junio de 2010

El impacto del teatro en Latinoamérica

La existencia de un teatro prehispánico ha sido muy discutida ya que no se tienen muchos datos sobre cómo pudieron haber sido las manifestaciones artísticas de los pueblos precolombinos, muchas de ellas eran rituales mágicos, y más que espectáculos o artes escénicas, eran formas de comunión que se celebraban durante las festividades religiosas. Las representaciones rituales precolombinas consistían básicamente en diálogos entre varios personajes, algunos de origen divino y otros de simples humanos mortales.

Hay un vestigio muy importante de los primeros textos de artes escénicas en Latinoamérica, fue encontrado en Yucatán, México, y se trata del único texto dramático maya, descubierto en 1850, llamado el Rabinal Achí, en el que se narra el combate de dos guerreros legendarios que se enfrentan a muerte en una batalla ceremonial. Su representación depende de elementos teatrales como el vestuario, música, danza y expresión corporal, sin ninguna influencia de origen europeo.

El resto de las tradiciones rituales sobreviven debido a la fusión de las culturas autóctonas con la europea y española, con lo que se muestra hasta hoy un aspecto singular que no corresponde ni al indígena ni al español. Tal es el caso de las celebraciones religiosas populares mexicanas de Semana Santa en Iztapalapa y en Taxco o la tradicional celebración del Día de Muertos.

Los esfuerzos de evangelización de los misioneros españoles se apoyaron en el teatro, que fue el instrumento básico para formar una mentalidad distinta a la cosmovisión indígena, así también como para informar de la concepción del mundo europeo. Las representaciones sacramentales se basaban en la música, los trajes, cantos y bailes que facilitaban la comunicación entre el espectáculo y el público que aún no dominaba el idioma español. De este tipo de teatro sobreviven las "pastorelas", obras de carácter tragicómico que aún se practican en México antes de la Navidad, y representa las 'tentaciones' que son puestas por unos diablos cómicos, y que deben ser superadas por los pastores en el camino hacia el portal de Belén para adorar al niño Jesús.

El teatro latinoamericano a principios del siglo XIX, estuvo muy influido por el teatro español, pero en el siglo XX, con la llegada de la corriente del realismo y las vanguardias europeas, el teatro latinoamericano empezó a preocuparse de su realidad particular y a buscar sus propias técnicas de expresión.

¿Por qué hacer teatro? En aquel momento, Latinoamérica se encontraba agobiada por muchos problemas políticos y existía una gran necesidad de concientizar a la gente. De ahí surgieron varios teóricos y dramaturgos destacados, como el colombiano Enrique Buenaventura y su trabajo en el Teatro Experimental de Cali.

La preocupación de las artes escénicas, era la de hacer del teatro un instrumento de discusión de la realidad social sin dejar de lado el aspecto espectacular, artístico y estético del mismo.

El teatro es un reflejo de la época en que se presenta, ya que es el reflejo de una realidad social y de unas circunstancias determinadas, que van cambiando conforme se mueven las coyunturas del tiempo y el espacio; las artes escénicas, representan lo que ocurre en el entorno y las transformaciones profundas que experimenta la cultura y la civilización latinoamericana.

El teatro se ha ayudado de la palabra con la finalidad de dar a conocer los contornos del mundo; reúne en gran medida los valores, creencias e imágenes de una cultura que ha sido básica para el desarrollo de la sociedad, y es para la gente que se hace el teatro. El tipo mensaje que se quiere transmitir al público, siempre ha estado determinada por las preferencias del mismo.

El nuevo teatro que se posiciona en Latinoamérica a partir de la década de los sesenta, tenía como fin redefinir los términos de una realidad que se fundamentaba sólo en el poder referencial de la palabra, ampliando sus dimensiones significativas a otros códigos teatrales no verbales.

La necesidad de hacer teatro, surge de manera independiente a todos los acontecimientos de la realidad en la que se vive en América Latina, pues viene del impulso humano por comunicar y transmitir los sentimientos, pensamientos y emociones a otras personas para que puedan “vivir” de cierta manera, algo que es ajeno a ellos y que pueden experimentar a través de las artes escénicas.

Hoy en día, es necesario poner énfasis en el rescate de la práctica teatral, ya que con los avances tecnológicos, la televisión, el cine y los medios de comunicación, esta tradición se esta perdiendo en muchos partes de Latinoamérica. Se debe de promover la cultura de nuestro teatro y fomentar sobre todo a los jóvenes a participar en este tipo de actividades, ya que de nosotros depende que esta practica mágica y ancestral se pueda preservar para las generaciones futuras y por siempre.

Roxana Nayelli Gutiérrez Zepeda

nayelligz@gmail.com

CRONICAS DE UNA SEMANA DE LETRAS, PALABRAS Y LIBROS…

Durante una semana, vivimos en la ciudad de Guadalajara, una de las ferias más esperadas por todos los fanáticos de los libros: escritores, intelectuales, periodistas, estudiantes, “nerds” y otros lectores. Así es, se trata de la Feria Internacional del Libro, mejor conocida por sus siglas FIL.

Tal vez, este es uno de los eventos más importantes que organiza la Universidad de Guadalajara recuerdo que desde 6 meses antes de la feria, se escuchan las voces de maestros y académicos, comentando emocionados acerca de las conferencias, los ponentes, la organización, de todos los eventos que planeaban hacer, y desde mi punto de vista, siento que hace cinco años, en el 2005, fue uno de los mejores para esta afamada feria.

Durante esa semana, todos en la universidad estaban casi vueltos locos con los preparativos, organizando los “stands“, contactando a los expositores, acomodando libros ¡no es fácil preparar un evento de tales magnitudes! Todo para que el sábado 23 de noviembre, dieran el banderazo de comienzo a la FIL, que en aquel año tuvo como invitado especial a Perú.

Así comenzó todo, con una inauguración monumental y la entrega del premio Juan Rulfo al escritor español Tomás Segovia. El Domingo, el auditorio principal se llenó hasta reventar para escuchar las palabras del escritor peruano Mario Vargas Llosa y Enrique Krauze acerca de México y Perú.

El lunes, fue mi primer día FIL, aquel día llegué como a las cinco de la tarde a la explanada principal, donde para mi sorpresa, estaba repleta de gente comprando boletos o haciendo fila para pasar; cientos de estudiantes de servicio social con playeras negras y letras en colores llamativos, conformaban los elementos de seguridad que estaban repartidos a lo largo y ancho de la expo Guadalajara.

Al entrar, el panorama era espectacular: miles de personas caminando en todos los sentidos de las “calles” de aquella ciudad de lectura donde estaban todos los puestos repletos con estantes de libros de todos los colores, tamaños, precios, grosores y temas de lo más variados o excéntricos que puedan imaginar.

En aquel momento, llegué al auditorio Juan Rulfo, ahí debatirían en una mesa redonda Carmen Aristegui, Mario Vargas Losa, Claudio Magris y Denise Dresser, acerca de la letra y la imagen en los medios de comunicación.

Al final de la conferencia, la “muchedumbre” comenzó a dispersarse, pero una pequeña parte se aglutinó alrededor de los ponentes; a Carmen Aristegui la rodearon para pedirle fotos o autógrafos y ella accedió con gusto a las peticiones de la gente.

El martes, el panorama era aún mejor, estaba programado a las cinco de la tarde, un homenaje a uno de los periodistas que marcó una época en el ejercicio de los medios en nuestro país, fue ex director del periódico Excelsior y fundó la revista proceso, así es, se trata de Julio Scherer; estuvieron acompañándolo y rindiéndole homenaje, personajes destacados como Elena Poniatovska, Carlos Monsivais, Enrique Maza y Vicente Leñero entre otros.

Toda la sala se iluminaba por los destellos de las luces y flash de las cámaras, mientras los reporteros iban y venían con micrófonos y grabadoras en sus manos. Al final todos se pusieron de pie y se unieron en un aplauso interminable. Aquel homenaje fue algo histórico, y sé que pocos lo olvidarán

El miércoles, ya podía sentirse algo de monotonía en los estudiantes que caminaban por los pasillos y salones casi por inercia, sin embargo, la conferencia en donde estuvo Carlos Monsivais hablando acerca de la Literatura actual, reanimó el interés de muchas personas.

El jueves, fue un día casi sagrado para mi, el día en que recorrería todos y cada uno de los puestos, buscando los títulos de los libros que pasé recolectando en una lista durante todo el año. Caminé en zigzag durante casi 5 horas continuas, hasta que llego un punto en que mi vista y mi cabeza ya no distinguían entre tantos libros, ¡Los quería todos!.

Me dispuse a ir a la conferencia de 1000 jóvenes con Vicente Leñero, ahí presentaría un libro y hablaría sobre sus hazañas periodísticas; se puso tan buena la conferencia, que hasta yo me animé a hacer algunas preguntas al final, desgraciadamente, Leñero no se pudo quedar a la firma de libros, y sus “fans” nos quedamos esperando.

El viernes fue día muerto para mí, no pude ir a la FIL. Sábado y Domingo, eran los 2 últimos días, con los que cerré la semana con broche de oro al asistir al Primer Encuentro Internacional de Periodistas, al cual asistieron personalidades como Javier Solórzano, Alex Grijelmo, Katia Dartigues y otras destacadas figuras del periodismo nacional e internacional.

El tema central giró en torno a la ética periodística, y de ése, salieron muchos otros temas interesantes de los cuales se armaron debates y una polémica fenomenal; pero esa es otra historia Así terminó la FIL, con un concierto de Tania Libertad y la clausura de todos los eventos que se hicieron en aquel lugar.

Adiós a la explanada que fue como un templo de conocimientos y experiencias. Adiós Perú, Adiós ponentes La FIL se va por un tiempo, y tendremos que esperar otro año para volver a ella. No cabe duda que aquella vez, sí disfruté al máximo todos los eventos; ¡se van los invitados!, se va la FIL, pero los libros y las palabras ¡se quedan!

Roxana Nayelli Gutiérrez Zepeda.

Correo: nayelligz@gmail.com

miércoles, 9 de junio de 2010

Espacio: Crónicas de un sueño (segunda parte)

Al llegar allá, había una larga fila de unos 7 mil estudiantes de todos los rincones de la república, que pretendían entrar a la inauguración; afortunadamente no tuve que hacer esa larga cola para estar adentro. Alrededor de las 9 y media, ingresé al auditorio principal, donde sería la bienvenida, aquel lugar ya estaba casi repleto, busque un lugar al centro donde sentarme, y después comenzó un pequeño espectáculo hecho por algunos actores y bailarines.

Al dar las 10 de la mañana, el lugar se quedo en silencio y apagaron las luces por unos segundos, instantes después entro por la puerta derecha una banda que tocaba con todo el corazón la canción del Sinaloense, que fue como el eslogan oficial del evento y de ahí en adelante, cada conferencia y cada programa, lo abrían con el inicio de aquella melodía. La banda retumbaba y el público se estremecía en gritos de emoción y euforia, las luces recorrían todo el auditorio… aquella escena era estremecedora. Después de que terminó la canción, el señor Emilio Azcarraga Jean, nos dio una cordial bienvenida junto con el Gobernador del estado de Sinaloa.

Después de la bienvenida, dio inicio la primera mesa plenaria: “Políticas y políticos ¿Qué hay de nuevo?” donde expondrían sus puntos de vista, el Dr. Luis Carlos Ugalde, Consejero Presidente del Instituto Federal Electoral y el Lic. Carlos María Abascal Carranza, Secretario de Gobernación; como Moderador el Sr. Carlos Alazraki, Publicista. A lo largo del debate, se trataron temas de política nacional e internacional, así como la libertad de expresión en México y el escenario de las próximas elecciones del 2006.
Durante la conferencia, tuve el gusto de conocer a un chico llamado Fernando, que trabaja en Televisa y en aquel momento estaba coordinando algunas actividades y el programa nocturno que grabarían en la tarde para que saliera después del noticiero del “Teacher” (Joaquín López Dóriga); luego de intercambiar algunos comentarios sobre política, Fernando me animó a hacer una pregunta al final de este primer evento, para después invitarme a un debate que se iba a hacer en la tarde donde tratarían estos, y otros temas de política que habría a lo largo del día, lo cual acepté con gusto.
Al salir de ahí, me dirigí a una segunda conferencia; para aquel momento ya me encontraba muy emocionada, pues en verdad que las temáticas eran muy interesantes, y como dirían por ahí “me dieron en mis meros moles”, así es que ahora entré a la segunda mesa prospectiva: Medios de comunicación y política, de 12:00 a 13:30, donde estarían como Ponentes el Dr. José Carreño de la Universidad Iberoamericana, el Sr. Carlos Alazraki de nueva cuenta, y como Moderadora, la Mtra. Gabriela Warkentin Directora del Departamento de Comunicación de la UIA, quién en veces parecía picarle las costillas al señor Alazraki al mismo tiempo que le metía cizaña a José Carreño, pues se armó un gran debate acerca de las famosas encuestas políticas que a diario vemos en los medios de comunicación, y su influencia en nuestras decisiones de voto.
La conclusión mas simple y sencilla de toda esta controversia, la dio Carlos Alazraqui, quien nos hizo soltar una gran carcajada entre el público al decir en tono eufórico que: “¡Las encuestas valen Madre!… no puedes influenciar a las personas que tienen voto duro, ni tampoco a los que ya tienen decidido por quien votar, no vas a cambiar tu voto por lo que diga la tendencia, el sector al que están dirigidas estas encuestas, es hacia los indecisos…”
Cuando fueron las 5:30 de la tarde, me dirigí a buscar el lugar donde grabarían el programa al cual me invitaron, al llegar encontré a Fernando, quien me dirigió a una de las mesas con micrófonos que estaban abajo de las gradas del público, el cual, no era muy numeroso por las dimensiones del estudio de grabación.
Comenzó a llegar la gente, y nos dieron instrucciones, de nuevo el nerviosismo del pánico escénico se apoderó un poco de mi cuerpo, y más aun al ver que entró Emilio Azcarraga Jean, con el gobernador de Sinaloa y otras personalidades importantes, tanto para las grandes empresas como para los medios de comunicación; todos se sentaron en algún lugar de las mesas, pues también darían su opinión acerca del tema del día: la política.
El programa transcurrió sin contratiempos, casi perfecto diría yo, lo complicado era decir las primeras palabras, después la fluidez era normal. Salimos de ahí alrededor de las 7 de la tarde… el primer día de ESPACIO había finalizado. Pero a mi aún me quedaba un poco de cuerda para dar, así es que fui a preguntar por mi viejo amigo Gabriel, un productor de San Ángel a quién estimo mucho, después de mucho buscar su paradero, por fin di con su oficina, que estaba ubicada atrás del escenario del foro principal, pero llegué demasiado tarde, pues ya no había nadie; al salir, me encontré a un grupo de muchachos, todos ellos técnicos de audio y postproducción de Televisa, quienes me comentaron que mi amigo, había estado ahí con ellos 20 minutos antes.
Tuve una charla muy amena con aquellos chicos, quienes me invitaron para que al día siguiente los visitara y entrara al taller de la TV ruta tecnológica, donde me enseñarían a hacer de pies a cabeza un programa de televisión.
El martes era mi segundo día, en la mañana entré a la primera conferencia, esta vez, el tema era la salud: ¿De qué morirán los jóvenes de hoy?, en esta mesa, estuvieron como ponentes el Dr. Jorge Saavedra, Director General de CENSIDA, el Sr. Pedro Damián, Productor, el Dr. David Kershenobich Stalnikowitz Profesor Titular C de Tiempo Completo. Laboratorio de Hígado, Páncreas y Motilidad (HIPAM). Del Departamento de Medicina Experimental de la Facultad de Medicina de la UNAM. Y como Moderador la Dra. Diane Pérez, Conductora de televisión; aquí hablaron un poco acerca de todas las enfermedades “modernas” que ya nos están afectando y que si no las tratamos, pueden convertirse en una de las principales causas de muerte en los adultos del mañana.
Ya entrada la tarde, decidí ir a visitar a mis nuevos amigos al taller de televisión, los cuales, muy prendidos, pusieron a bailar a todo el grupo que entró a esa hora, después seleccionaron a algunos para hacer un pequeño “sketch” que luego otros estaríamos editando, y unos mas le pondrían los efectos musicales, aquel día aprendí el proceso de postproducción y supe cómo se hace televisión… y me di cuenta que… no es nada fácil, sin embargo es algo apasionante.

Al salir de ahí, decidí probar suerte a ver si encontraba a mi amigo Gabriel, esta vez tuve la fortuna de verlo, después de un efusivo abrazo de sorpresa, pues no esperaba verme ahí, nos quedamos platicando, y me invitó para que al día siguiente fuera a la grabación de un programa de “Telehit”, pero no estaría como público, si no detrás de cámaras para aprender como graban un programa en vivo e incluso tal vez me dejarían manejar un poco alguna cámara.

Al escuchar esto, mis ojos se iluminaron, y desde ese momento esperaba ansiosa que fuera miércoles… lo cual, no tardó mucho en llegar, y muy entusiasmada llegue al auditorio principal por la parte de atrás a buscar a Gabriel y Alejandra, otra amiga que trabaja con él, después de un rato, por fin comenzarían a grabar el programa de “Rene Franco”, en donde iba a estar como invitada Sheyla, quien nos deleitó con su hermosa voz y gran carisma.

Mientras en el escenario todo parecía paz y tranquilidad, detrás de cámaras el ambiente es muy tenso, todo debe estar perfecto y bien cuidado para que lo que sale en la televisión llegue bien a nuestros hogares, unos supervisaban la calidad de la imagen, otros las distintas escenas que se transmitían en cada uno de los ángulos de varias cámaras, unos mas se encargaban del sonido y los efectos musicales, todo tenía que salir en el preciso instante que era necesario, pero sin duda alguna, me di cuenta de que si algún día llego a trabajar en esto, ¡no seré tituladora!, estas personas, se encargan de poner todas las letras que vemos en la pantalla, desde los nombres de los invitados y conductores hasta los subtítulos o el reparto de algún programa.

Aquél día, creo que la tituladora fue una de las personas que más sufrió la presión por parte del equipo de producción, pues desgraciadamente las máquinas no son perfectas, ni nosotros tampoco, y algo andaba mal en la computadora donde se estaban editando las letras, así es que pude ver como regañaban con insistencia a esta pobre mujer, que casi lloraba de la impotencia, pues en realidad ella estaba haciendo las cosas bien, pero la tecnología no estaba de su lado en aquel momento.

Al final del programa, me despedí de mis amigos, agradecida por la invitación, de ahí, entre a una conferencia de Televisa Espectáculos, con Dioni González y Mara Patricia Castañeda, estuvo muy divertida, pues hicieron una dinámica de tomar gente del público para que fueran “reporteros” y se enfrentaran a situaciones conflictivas como por ejemplo: Hacerle una entrevista a Lupita Dalesio… Al salir de ese taller, que fue de los últimos de la tarde, me fui al hotel a descansar… lo mejor aún estaba por venir…

((((((((CONTINUARÁ...))))

Espacio. Crónicas de un sueño...

10 de abril del 2006...

El día que partí a Culiacán, la semana pasada, muchos pensamientos se cruzaron por mi cabeza; mis sentimientos se mezclaban: la emoción, el miedo, la alegría y la incertidumbre de no saber lo que pasaría en aquella travesía.

Esperé impaciente en la central camionera, mientras caminaba de un lado a otro, hasta que por fin llegó la hora de abordar el autobús, me aguardaba una larga noche: 10 horas de camino y una gran aventura por delante.

Pensé que mucha gente iría al mismo lugar a donde yo me dirigía, pero grande fue mi sorpresa al ver que de los 8 pasajeros desconocidos que me acompañarían en el camino, era la única persona que bajaba en Culiacán, los demás se dirigían a distintos destinos… Hermosillo, Tijuana, Los Mochis y otros lugares que ya no recuerdo…

El nerviosismo y la ansiedad se apoderaban de mi cuerpo, mientras en mi mente retumbaba el estribillo de una canción de la Oreja de Van Gogh que siempre tarareo al salir de viaje: “La noche esta tan clara, no puedo perder nada… espero llegar… Un viaje sin destino, a las estrellas pido… les pido valor…” Mientras me acomodaba en el asiento, me pregunté tantas cosas…

¿Qué pasaría en esos 5 días? ¿A quienes conoceré? ¿Cómo será la gente de allá? ¿Cómo me voy a mover sola y en una ciudad que no conozco? No era la primera vez que viajaba sola, pero en otras ocasiones, siempre alguien me esperaba en la central, o al llegar, sabía que me acoplaría a algún grupo aunque fueran desconocidos en ese momento. Pero esta vez, era distinto…

Decidí olvidarme un poco de todas estas y otras interrogantes existenciales e intentar dormir un poco; el frío y el ruido de la TV impidieron que pudiera conciliar un buen sueño, aunado con la curiosidad de mi imaginación que seguía dándole vueltas a todo lo posible y lo imposible.

Las horas pasaron y aquella noche hice un juramento: llegando allá, me olvidaría de todo lo que había dejado atrás, al menos por esa semana, viviría el presente sin importarme el pasado ni el futuro… y así fue, pues parece que al bajar del camión, enterré el recuerdo de mi ciudad, la escuela, me olvide de las tareas, del trabajo, de las clases, de los compañeros, de mis padres, de las viejas heridas y de todo aquello que abrumaba mi mente.

De vez en cuando sólo recordaba a unos amigos allegados y me preguntaba ¿qué estarían haciendo? Aquellos días me dediqué a vivirlos al máximo, y a disfrutar cada segundo del día; es algo que en lo cotidiano llega a olvidarse, pero es muy importante recordarlo…

Después de arrastrar unos metros mi maleta, tuve una sensación que nunca olvidaré… por un momento me sentí sola… perdida… no sabía como iba a llegar al hotel, ¿Hacia dónde caminar? ¿Sin rumbo fijo? Daba igual ir para un lado o para otro, de todas formas no conocía nada ni a nadie de aquel lugar. Decidí hacer algo que no me atrevería hacer ni en Guadalajara, ni mucho menos en el Distrito Federal: tomar un taxi sola.

Para mi fortuna, el chofer se portó muy amable y respetuoso. Después de 15 minutos, ¡por fin llegué al hotel!... ¿Hotel?... ¡Santo Dios! ¡Aquello no era un hotel!, más bien parecía la vecindad del chavo del 8. En ese momento, recordé como un “flashback” aquella vez que fuimos a las playas de Melaque a un concurso, cuando estaba en la secundaria. Llegamos a un hotel donde los ventiladores casi se caían, habia mosquitos por todos lados, el baño estaba tapado y asqueroso, la cocina sucia, no habia tele y nos tuvimos que cambiar a algo más decente en ese mismo momento.

Algo similar experimentaba en aquel instante, sólo que no era tan extremoso como lo fue en aquella ocasión. Al entrar a la pequeña recepción, me dieron la llave de mi “cuartito”, que estaba ubicado subiendo unas escaleras oscuras y estrechas. Entré y decidí no desempacar más que lo indispensable para darme una ducha y cambiarme.

Al entrar al baño, me di cuenta de que no tenía cortina, por lo que se podrán imaginar el batidero de agua que dejé por todos lados. Me cambié y Salí a buscar un teléfono público para localizar a la única persona conocida que probablemente ya estaría llegando a su hotel: Un amigo que trabaja en Televisa y se llama Raúl, le prometí apoyarlo en el evento, y de no haber sido por el y su esposa, quien sabe en qué líos me hubiera metido.

Me dijo que sobraba un lugar en el hotel donde estaban hospedados, que obviamente era mucho mejor que el mío, un compañero de ellos, tuvo una emergencia y no podría asistir, si lo quería tomar estaba disponible, pues de lo contrario, se iba a desperdiciar ese lugar; así es que no dude ni un minuto en tomar mis cosas y cambiarme de hotel. Nos quedamos de ver en un punto céntrico: la catedral, de ahí, nos iríamos a ver las instalaciones donde iba a ser ESPACIO.

Y se preguntarán ¿Por qué todo este viaje? ¿De que hablo? ¿Qué es ESPACIO? ¿Por qué tanto alboroto con eso?

Bueno, pues ESPACIO, es un evento que se realiza cada año en un lugar diferente de la República Mexicana, es un foro abierto a todos los jóvenes universitarios de todas las carreras, donde se hablan de diversos temas, es organizado principalmente por Televisa, y también por algunos patrocinadores que apoyan el evento. Como siempre mi pasión han sido los medios, desde hace ya varios años, tenía muchas ganas de ir a este foro, pero debido a que aun no era universitaria, y a otras circunstancias, no se había dado la oportunidad. Pero ahora estaba ahí… era el principio de un sueño, la plataforma para aprender y compartir experiencias.

Al llegar a la sede, que era la Universidad Autónoma de Sinaloa, Raúl me consiguió un gafette de Staff, por una semana sería como un miembro más de una empresa tan grande como lo es Televisa.

Para algunos, no tendrá mucha importancia, pero para las personas que vivimos de los medios de comunicación y que queremos transmitir un mensaje a las personas, estar ahí de esa manera, era todo un honor y un gran privilegio. Con aquella acreditación, podía transitar libremente por casi todos los rincones de las instalaciones, incluyendo las oficinas de producción, los camerinos y 3 alimentos diarios en el comedor para proveedores de los patrocinadores, anfitriones de Culiacán y empleados de Televisa (Camarógrafos, productores, técnicos, etc.)

Las cosas no podían haber sido mejores, todo estaba saliendo mucho mejor de lo que pensé. Comenzamos a caminar por toda la Universidad… lo que vi, fueron escenas maravillosas… pude observar, como daban los últimos detalles para que todo estuviera listo el lunes, fue el esfuerzo de cientos de personas. Una aglomeración de jóvenes sinaloenses se organizaban en grupos y filas, repartiéndose tareas y funciones que harían durante toda la semana: a algunos les tocaría estar en el área de registro, a otros como anfitriones, unos más dando informes o como parte del equipo de seguridad en las conferencias y a la entrada del evento.

Más adelante, había personas pintando paredes, o escaleras, otros armaban escenografías, o pegaban grandes carteles. Algunos se encontraban montando los stands, probando el sonido y limpiando cada centímetro de concreto. Sólo se veía gente ir y venir rápidamente, algunos con papeles en las manos, otros sólo caminaban de un lado a otro buscando a alguien para decirle algo, y mientras tanto, Raúl, Mara y yo, buscábamos un sitio donde poner una manta que traía mi amigo. Así se hizo de noche, caí rendida en la cama, al día siguiente, comenzaba mi odisea y tenía que descansar.

Desperté toda la noche, como lo hago cuando estoy ansiosa de que amanezca, por fin dieron las 6 de la mañana en el reloj, me metí a bañar y me arreglé rápidamente, tuve otro de esos golpes de suerte y en un hotel que quedaba a unas cuadras, estaban saliendo camiones que iban a la sede del evento, supuestamente, era solo para los que estaban hospedados ahí, que en su mayoría eran empleados de Televisa, pero gracias al gafette pude colarme y pasar casi desapercibida sin que nadie me dijera nada. Pronto hice amigos muy agradables y fui agarrando mas confianza con los demás…

Por Roxana Nayelli Gutiérrez Zepeda
nayelligz@gmail.com

(((((((((((CONTINUARÁ....))))))))))))))))